Un Atico Barcelonés
Como todos los pisos de la época del Eixample Barcelonés, la vivienda tiene un pasillo muy largo que distribuye todos los espacios (excepto el dormitorio principal al que se accede diretamente desde el salón). Tanto en el pasillo como en el recibidor se optó por elementos decorativos suspendidos.
En la cocina los propietarios quisieron imprimir un aire vital, alegre y ordenado ya que como grandes aficionados al arte culinario, este espacio es para ellos de los mas importantes de la casa.
En el salón los tonos naranja, verde limón y blanco fundamentan la decoración. Muebles bajos, equipo de televisión y audio ligeros y suspendidos completan una estancia diseñada para aprovechar al máximo cada rincón.
Para potenciar al máximo el espacio disponible en el baño se combinan alicatados en tono naranja y blanco de distintos tamaños. Para el mueble del lavabo se optó por un diseño suspendido.
Un maniquí recuperado del rastro, y un gran espejo de cuerpo entero al lado del armario, sirven para delimitar el vestidor.
El despacho además de un estudio de trabajo propiamente dicho, es el rincón del arte y la mediatación. En él los propietarios leen, tocan la guitarra, escuchan música... por eso este espacio está diseñado para albergar todos estos usos.
Etiquetas: pisos vividos

